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A partir de mis propias reflexiones acerca de los casos de éxito de emprendimiento que aparecen en noticias y medios, analizo los elementos que hay en común en start-ups, spin-offs, emprendimiento social, etc.

Sin duda alguna a pocos les habrá pasado desapercibido la enorme cantidad de artículos que sobre emprendimiento o sobre emprendedores aparecen sistemáticamente en todos los medios.

Soy un asiduo lector de las páginas salmón (algunas no cambian el color del resto del periódico) que los diarios publican los domingos. En ellas se encuentran, además de noticias sobre economía, historias de empresas e incluso de personas que han logrado el éxito o que están en camino de conseguirlo.

Este tema es uno de los que me hace subrayar e incluso recortar artículos, citas o referencias que posteriormente amplío.

Ahora (Agosto 2017) que muchos de esos diarios no las publican me ha parecido un buen momento para tomar la carpeta, ordenarla, buscar un hilo conductor que me sirva de reflexión y, en definitiva, escribir este artículo y que no he sabido titular de una forma más breve.

Me voy a centrar en el hecho del emprendimiento que, dicho sea de paso, viene ocupando buena parte de dichas noticias a lo largo de 2016-2017 y, además, desde una óptica un poco diferente. El propósito que persigo es doble y se puede resumir en estas dos preguntas:

  • ¿Por qué aparecen tantos artículos de casos de éxito de emprendedores que logran éxito, en algunos casos realmente espectacular?
  • ¿Por qué sólo casos de éxito?

En definitiva y dejando de lado el posible hecho, que desconozco, de que alguno de ellos encierre publicidad pagada, me interesa sacar partido positivo a tantos hojas dedicadas al hecho.

Para no aburrir con el método experimental que he seguido y que trata de recopilar hechos más que opiniones, buscar muchas segmentaciones o tomar suficientes hojas de muchas fechas, paso directamente a mis conclusiones y que, obviamente, me gustaría debatir con quien lo considere oportuno.

Hay un hecho que no nos puede pasar desapercibido: Más del 90% de los nuevos proyectos empresariales no superan los 5 años de vida, por lo que será determinante no fijarnos solamente en esos primeros años en los que parece que el cohete despega como un tal. En el caso de las start-ups es todavía más espectacular: El 80% fracasan en los 6 primeros meses de vida (El País, 23 de Julio).

Tampoco nos podemos centrar exclusivamente en las start-ups del espectro digital (2.663 censadas, El País 23 Julio) y que capta gran cantidad de recursos (92 millones en 2016 según la misma fuente).

  • Si nos fijamos en las start-ups de éxito observamos una serie de rasgos comunes:
    • Centradas fundamentalmente en necesidades detectadas en las personas y en su quehacer cotidiano.
    • Proponer soluciones asociadas a tecnología.
    • Utilización de internet como base de conexión entre dichas necesidades y las soluciones.
    • Centrarse, muchas veces, en la simple conexión.
    • Poca presencia en la producción de los bienes que enlaza.
  • Estos rasgos están alineados con la necesidad de disponer de una Estrategia de Innovación:
    • La estrategia de innovación en muchos casos se antepone a la estrategia genérica de la organización (dado que no existe o se está generando).
    • Lo anterior ya suele ser uno de los factores que inciden en la mencionada mortandad. Ese mal equilibro o enfoque de la una (la de innovación) con la otra (la genérica).
    • De los tipos de estrategias de innovación descritos en la bibliografía (ver P. Drucker), se suelen centrar en la "Estrategia de Modelo de Negocio" aunque pueden compaginarla con la de Líder en Producto o con la de Dominio de Nicho.
    • Todos, de una u otra forma buscan el "Océano Azul".
    • Algunos problemas vienen cuando se obcecan en la estrategia de Crear la Necesidad.

En otros casos, no tantos ni mucho menos como los del anterior apartado, el emprendimiento toma forma de proyecto de trabajar para la comunidad:

  • En estos casos se da nuevamente la simbiosis entre la idea y la persona que la genera.
  • La idea se focaliza en resolver problemas de las personas y del entorno de forma simultánea.
  • La tecnología es mucho menos importante y el foco está en el beneficio social y medioambiental, sin renunciar a ganar dinero.
  • Suele ser una apuesta personal que implica modo de vida.
  • La Estrategia de Innovación está claramente enfocada a una Estrategia Genérica transversal de relación con los clientes y el entorno.
  • Las estrategias de innovación predominantes son Imitación Creativa aunque se compaginan con Líder en Productos o Modelo de Negocio.

Podríamos pensar en hacer de futurólogos sobre aquellos casos en que logren el éxito y tratar de visualizar más allá de los 10-20 años o incluso muchos más. Para ello nos podemos servir de la experiencia de las multinacionales españolas, muchas de ellas pymes, que han logrado convertirse en auténticas líderes mundiales:

  • Ya han pasado el corte al que se ven sometidos los dos anteriores grupos.
  • Muchas de ellas (El País 23 de Julio) han elegido la Estrategia de Innovación de Dominio de Nicho (además, obviamente, de tener claramente enfocada dicha estrategia con su Estrategia Genérica).
  • La mayoría disponen de producto tangible que producen e intercambian.

Veamos, por último, un caso que puede generar sinergias con los anteriores como es el de las posibles "spin off" a partir de proyectos científicos. En este caso los emprendedores no necesariamente se enmarcan en los dos primeros grupos:

  • En todos los casos hay un trabajo previo de investigación (obvio).
  • Se suele emprender en base al producto desarrollado (Ver Levante del 23 de Julio).
  • Dicho producto es totalmente novedoso... pero cabe la posibilidad que efímero por ser nuevamente sobrepasado con otra investigación.
  • Nuevamente la tecnología juega un papel fundamental para transformar aquél conocimiento en producto que se transfiera.

Bueno, como dije al principio es mi resumen de lecturas tranquilas de verano pero llega el tiempo de las conclusiones para poder debatir.

Ya no es suficiente:

  • Disponer de un Plan de Negocio (aunque hay que tenerlo).
  • Utilizar un lenguaje en el que predomine lo disruptivo.
  • Hacer previsiones de mercado donde no lo hay (aunque hay que hacerlo)
  • Etc.

Lo que es seguro:

  • El emprendimiento llevará a trabajar, muy posiblemente, mucho más que antes.
  • La jornada laboral se desdibujará en sus fronteras y será permanente.
  • Si todo va bien (ver las cifras de fracaso) también es muy probable que gane más que antes.
  • Al menos durante un cierto tiempo (en el peor de los casos) disfrutar mucho en la actividad de intentarlo.
  • Y en definitiva:
    • Define tu mercado objetivo, mejor si es nicho.
    • Que el modelo de negocio sea escalable.
    • Conocer del tema o rodearte de equipo que lo conozca.
    • Enfocar siempre a una Estrategia Genérica.
    • Metodología de trabajo.
    • Mucho trabajo.
    • Decisión
    • ... y recursos. No nos engañemos. Hacen falta recursos económicos (además de los anteriores) y este será uno de los pilares fundamentales del proyecto y la necesidad de contar en el equipo con personas formadas en el campo.

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