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Conocer las técnicas y/o profesionales que en cada caso nos pueden ayudar.

El emprendimiento, la innovación y los emprendedores en general, está poniendo en primera imagen una situación de oportunidades, de generación de oportunidades que se deben aprovechar. Pero toda situación de oportunidades, bien sean colectivas o bien individuales, como es el caso que me ocupa, llevan aparejada una gran carga de responsabilidad. Todo ello obliga a: - Conocimiento profundo de uno mismo - Conocimiento profundo del entorno con el que se va a interaccionar. Ello, a su vez, obliga a: - Conocer las propias fortalezas y áreas de mejora. - Conocer los propios valores - Conocer la forma en que se aprende. - la forma en que uno se relaciona con los demás Si nos centramos en el apartado individual y de forma más concreta con el individuo innovador, habría que hacer el siguiente ejercicio: - Primero: Definir los valores propios, cómo queremos ser y cómo queremos que nos vean. También cómo no queremos ser. Qué no haremos. Ser honesto en el sentido de que cambiar los valores cuesta mucho, muchísimo. - Segundo: Analizar nuestros Puntos Fuertes y Áreas de Mejora. Hacerlo con relación a un referencial (incluir aquí nuestros valores) de los que se pueden encontrar en la bibliografía. - Tercero: Definir y analizar lo que uno sabe hacer e incluso en lo que uno es eficiente. Aquí no valen las trampas al solitario y es bueno dejarse aconsejar. La opinión propia contrastarla con la opinión externa. En este apartado es de gran ayuda el profesional del coaching. - Cuarto: Ser consciente del esfuerzo que hay por delante. Pasar de no conocer algo (tener incompetencia en ello) a tener un conocimiento mediano cuesta un gran esfuerzo y posiblemente mayor que el de pasar del conocimiento mediano al excelente. El primer paso cuesta más. - Quinto: Decidirse por el campo en el que se puede aportar valor. No en el que uno quiere, sino en el que resulta de la combinación de lo que uno quiere y sabe. - Sexto: Investigar los Puntos Fuertes y Áreas de Mejora del propio entorno (especialmente de las personas) para comprenderlos y, en base a ello, mejorar la efectividad propia y la del equipo. - Séptimo: Marcarse una ruta, un plan a largo plazo (del que se definirán las tareas a corto y medio) para lograr, mediante un bucle continuo de los anteriores pasos, lograr maximizar los valores propios y compartirlos con el entorno. - Final: Conocer las técnicas y/o profesionales que en cada caso nos pueden ayudar. Y aplicarlas ¿Compartes estos 7+1 consejos para autogestionar el camino del innovador?

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