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Vemos una serie de características de las empresas y de los empresarios/emprendedores/innovadores en España

Al hablar de Innovación, Innovadores y Empresa Innovadora  aparecen dos conceptos que pueden darse conjuntamente, cual es el del Emprendedor Innovador o, más concretamente, Empresario Innovador.

Es por tanto una entrada en la que me refiero al binomio Emprendedor-Innovador o Innovador-Emprendedor. La influencia del entorno en los innovadores es un factor estudiado para el caso de España. Vemos una serie de características de las empresas y de los empresarios/emprendedores/innovadores en España:

Movilidad y tamaño empresarial en España Para observar la evolución y adaptación de las empresas españolas al entorno que las rodea se dispone en la actualidad de un material estadístico relativamente apropiado recogido en la base de datos SABI. Con carácter general, los procesos de ajuste del tamaño de las empresas entrantes respecto a las ya establecidas duran más de cinco años, en consonancia con la evidencia aportada en las investigaciones para otros países, que señalan incluso procesos más largos de ajuste (por encima de diez años). El crecimiento del tamaño de las empresas establecidas (más de tres años de actividad) adopta un comportamiento similar al del ciclo de vida de la empresa, lo que concuerda con algunas teorías del crecimiento empresarial. Por otro lado, el efecto de la edad sobre el crecimiento es mayor cuanto mayor es el tamaño. Esto implica que aquellas empresas que deciden iniciar la actividad con tamaños menores al eficiente podrían verse influenciadas por un factor de desventaja competitiva inicial importante. Este es el punto cardinal que afrontan los emprendedores/innovadores a la hora de iniciar la actividad. Tienen que realizar un recorrido rápido de adaptación del tamaño.

Caracterización del empresario/emprendedor/innovador español

Se diseñó una encuesta dirigida a empresarios seleccionados a partir de una muestra de empresas procedente de la base de datos SABI para el año 2002 (A. García, J. de Jorge, F. Pablo Ed. Fundación Rafael del Pino. 2004).

Del análisis de la encuesta se extraen las siguientes conclusiones:

Género y edad.       La práctica totalidad —más del 90 por ciento— de los empresarios españoles son hombres, especialmente entre las empresas grandes y medianas. La mayor parte tienen entre 40 y 50 años, aunque la edad media con la que suelen comenzar la actividad empresarial es de 25 años.

Entorno familiar. El entorno familiar es uno de los principales determinantes de la oferta de empresarios. Casi el 60 por ciento de los empresarios pertenece a una familia con cierta tradición empresarial. Es más, este entorno, además de incidir en la decisión de hacerse empresario porque facilita el éxito, determina en gran medida el sector de actividad en que se desarrollará.

Formación. Más del 40 por ciento de los empresarios tienen únicamente estudios primarios pero un porcentaje similar tiene estudios universitarios, lo que es indicativo de una polarización en la formación. El 20 por ciento restante tiene estudios de formación profesional, manifestación de las deficiencias de este nivel formativo en España.

Idiomas. Casi la mitad de los empresarios es incapaz de negociar en otros idiomas distintos del español.

Actividad profesional anterior. Algo más de la cuarta parte de los empresarios no han desempeñado previamente ninguna actividad profesional, fundamentalmente porque se encontraban en su etapa de formación universitaria. Un porcentaje similar ha estado empleado en pequeñas o medianas empresas. A cierta distancia, en menos del 20 por ciento de los casos, se encuentran los empresarios que en su actividad anterior eran empleados de una gran empresa y autónomos. Los empresarios que anteriormente eran directivos de pequeñas y medianas empresas suponen el 8 por ciento. Las mujeres empresarias tienen una menor experiencia profesional previa que los hombres, especialmente en la dirección de empresas.

Motivaciones. Las motivaciones para ser empresario pueden clasificarse en tres grandes grupos: las que afectan a la satisfacción que produce el trabajo realizado, las que afectan a la renta obtenida y las relacionadas con la calidad de vida.

Toma de decisiones en la empresa. La mayor parte de los empresarios, casi el 60 por ciento, toman todas las decisiones importantes en su empresa, indicativo de una escasa delegación de funciones. Este resultado se refuerza por el hecho de que, aun entre los que delegan funciones, la mayoría mantiene bajo su control directo las decisiones estratégicas, en especial las de orden financiero (65 por ciento), las de recursos humanos (59 por ciento) y las de producción (52 por ciento).

Estructura de la propiedad. En la mayor parte de las empresas españolas el capital propio está aportado por el empresario o su familia más cercana. La participación en el capital de personas ajenas al entorno del emprendedor tiende a darse entre las empresas de mayor dimensión.

Estructura financiera. La estructura financiera media de las empresas en el momento de su constitución está claramente dominada por el capital propio aportado por el empresario (78 por ciento), y en escasa medida por los préstamos y créditos bancarios, que apenas llegan al 14 por ciento.

Estructura de la plantilla. La estructura media de las plantillas es bastante homogénea por tamaños de empresas. La mayor parte del personal, casi un 60 por ciento, es asalariado fijo a tiempo completo. Siguen en importancia, con un14 por ciento, los propietarios y familiares que ocupan puestos de gerencia, mientras que los asalariados eventuales suponen un 10 por ciento.

Ayudas públicas. Casi un tercio de los emprendedores que se encuentran en la fase de gestación de su empresa espera obtener algún tipo de ayuda financiera pública, pero solamente el 6 por ciento de los empresarios con empresas en marcha ha obtenido estas ayudas.

Causas explicativas del carácter emprendedor A partir del análisis descriptivo de la encuesta se ha realizado un análisis multinivel de las causas explicativas del carácter emprendedor. Los siguientes once factores caracterizarían el espíritu emprendedor/innovador en España en los albores del siglo XXI:

  1. Visión de las políticas públicas de ayuda al emprendedor. Este factor es el de mayor poder explicativo. Tal como se ha expuesto en la parte descriptiva de la encuesta, los empresarios consideran que la instrumentación de las políticas públicas es insatisfactoria.
  2. Necesidad de logros. Este factor se relaciona con la "consecución de mayores rentas", de "rentas obtenidas en consonancia con el esfuerzo" y de "mayor autonomía e independencia" en la realización de la actividad empresarial. El estímulo económico ejerce un efecto complejo sobre las personas que persiguen altas metas. Por lo general, valoran mucho su trabajo, al que asignan un alto precio.
  3. Orientación hacia la calidad de vida. Este factor se caracteriza por la elevada opinión sobre "tener tiempo libre", "priorizar la vida familiar" y "elegir la localización del trabajo". Supone por parte del emprendedor el reconocimiento de que la aventura empresarial requiere tenacidad, constancia y dedicación y que, por tanto, conlleva un alto coste personal.
  4. El factor de supervivencia se explica por "tener un producto/servicio adecuado", "realizar esfuerzo tecnológico" y "contar con buenas expectativas de mercado". Sin embargo, los empresarios consideran que las razones principales de la supervivencia empresarial son la "dedicación y constancia en el trabajo", "la calidad del producto" y "el servicio al cliente".
  5. Origen familiar y profesional del emprendedor. Este factor pone de manifiesto la influencia positiva del entorno, familiar o profesional, en el éxito del emprendedor.
  6. Satisfacción laboral. Este factor significa que el desafío que supone el proyecto empresarial se convierte en el principal medio para la consecución de su autorrealización personal.
  7. Reconocimiento social. Valora la pertenencia a un determinado grupo social que se caracteriza por su notoriedad y porque permite exhibir sus habilidades y estatus económico.
  8. Experiencia acumulada. Se refiere al capital humano específico adquirido en términos de experiencia y edad.
  9. Complejidad organizativa. Este factor pone de manifiesto las mayores necesidades de formación de los empresarios en empresas con estructuras organizativas menos complejas.
  10. Capital humano y control de la toma de decisiones. Este factor caracteriza a la estructura organizacional de la empresa y a las mayores necesidades de educación formal.
  11. Mercado y estructura de propiedad. Este factor asocia el nivel de concentración de clientes con la concentración de la propiedad, lo que es indicativo de las dificultades de las pequeñas empresas para relacionarse con sus clientes en mercados en los que éstos tienen alta capacidad de negociación.

Estas características no se pueden obviar cuando, además, el proyecto emprendedor está basado en una idea innovadora que, muy probablemente, tendrá un recorrido temporal corto. La influencia del entorno en los innovadores es una realidad siempre presente. ¿Te sientes representado por esta colección de características? ¿Qué característica consideras que afecta más en tu proyecto innovador/emprendedor?

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